Con la acción se consiguió que decenas de personas pasaran un rato agradable dentro de un Fiat 500 a las que se sumaron numerosos curiosos que se acercaban a seguir la iniciativa desde fuera. En definitiva, engagement por doquier, consiguiendo que el producto armonice con el entorno sin una presencia burda que provoque rechazo en el espectador, pero ocupando a su vez una posición privilegiada durante toda la iniciativa.
Un nuevo ejemplo de cómo la publicidad avanza hacia espacios hasta ahora insólitos, y de que lo hace siguiendo la máxima de lograr una "publicidad que entretiene", creando contenido desde la marca.
Puedes echarle un ojo aquí.
M.B.
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